. Los viajes de Hector y Yolanda Los viajes de Hector y Yolanda: febrero 2010

domingo 28 de febrero de 2010

Lunes 8 de Febrero de 2010, Fez


Como el dueño de la pensión de Chauen me dijo que habían puesto un nuevo bus a Fez por la mañana, a las 9:00, me levanté a las 7:30 para estar a las 8:00 en la parada de taxi con la intención de que nos acercara hasta la estación de autobuses, que estaba como a un kilómetro y pico de la medina. Lo que no sabíamos es que los taxis estaban en huelga, y digo sabíamos porque la pareja de Alicante con la que charlaba la noche de antes, también iban a la estación de autobuses. Así tras esperar unos 15 minutos y ver que no aparecían taxis, decidimos ir caminando, con las mochilas, bolsas y demás. Por si se nos ocurría quejarnos de mala suerte, se puso a llover, aunque la lluvia era fina y no te calaba demasiado. Menos mal que se nos ocurrió salir antes, pues llegamos a las 8:43 y a las 8:45 ya salía el bus hacia Fez, 15 minutos antes de lo previsto, y de haberlo perdido hubiera tenido que esperar hasta las 13:00 horas. El precio del billete es de 55 dh. más la pertinente propina al maletero de 10 dh. al que, aunque intenté darle 6 dh que llevaba sueltos, me obligaron a gratificar de ese modo...

Paseos turísticos de Fez.

El autobús era bastante cómodo, aunque algo viejo. El paisaje es más verde de lo esperado, de hecho, mucho más de lo que imaginaba, y se hace un poco pesado, pues tuvo una duración total de más de 5 horas, incluyendo varias paradas para dejar y/o recoger gente y la parada de 30 minutos para comer, ir al lavabo, o simplemente descansar. Yo aproveché para hacer las tres cosas, me comí un bocadillo de 250 gr. de carne picada con especias a la brasa, con salsa por 25 dh, fui al baño y descansé un poco del lento autobús que me llevaba a Fez.

Pasadas las 14:00 llegué a la estación de autobuses de Fez, afortunadamente a escasos 10 minutos andando del Hotel Cascade (Tel. 035 63 84 42 y foto de la derecha), mi casa durante las dos siguientes noches, menos mal que reservaron por teléfono los dueños de la pensión en Chauen, porque de no ser así, no hubiera tenido sitio allí, y el Hotel estaba perfectamente situado, cerca del Bab bou Jaloud, en la plaza Serrajine, y sólo costaba 80dh por noche en la habitación individual, eso si, compartiendo baño, pues la habitación sólo tenía una cómoda cama de cuerpo y medio, un par de perchas, una silla y un espejo. La puerta Bab Bou Jaloud es la entrada principal de Fez el Bali. Esta bella y monumental puerta, fue construida en 1913. Esmaltada en su exterior con azul y verde en su interior, es de estilo hispano-árabe y se compone de tres arcos de herradura simétricos.

Bab Bou Jaloud vista desde la medina.

Bab Bou Jaloud vista desde fuera de la medina.

Pero, ya que estamos en una nueva ciudad, conozcamos algo más sobre ella...Fez es la más antigua de las ciudades imperiales marroquíes. Capital espiritual y religiosa de Marruecos, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ciudad se divide en tres zonas principales, Fez el-Bali, la zona antigua y centro histórico, dentro de las murallas, construida bajo Idriss I en el año 809 con su inmensa medina, el mejor conservado casco antiguo en el mundo árabe, la extensa, laberíntica medina de Fez el-Bali, que por cierto también es el más grande del mundo sin coches zona urbana; Fez el-Jedid, la ciudad imperial de los benimerines, donde se encuentra la "Mellah"o el barrio judío y más al Sur la "Ville Nouvelle" (Ciudad Nueva), la zona moderna, comercial, construida por los franceses en la época colonial. Fez (فاس) (a veces escrito “Fes”) es la capital medieval de Marruecos, y una gran ciudad alta de la civilización islámica.


Como ya pasaban de las 14:00, decidí ver Fez el Jedid por la tarde y si me sobraba algo de tiempo, adentrarme en la medina de Fez el-Bali. Tengo que advertir que no hay una separación como tal entre ambas, simplemente son dos núcleos unidos, construidos en distintas épocas, pero unidos.

Fez el Jedid es la ciudad construida por los meriníes en el s. XIII , en una ubicación elevada con fines defensivos. Tenía un barrio de mercenarios cristianos y en el s. XIV recibió una importante afluencia de población judía, que creó una “Mellah” o judería como barrio propio que se extendía hacia el este.


El itinerario que os describo se puede iniciar en cualquiera de las puertas que cierran el barrio: Bab Semarine (2) y Bab el Seba (6) o desde la plaza de los Alaouitas (1)
Opté por iniciar el recorrido en la Place des Alauites (1), donde llegué caminando desde el hotel. En la oficina de Turismo hay mapas con los recorridos de Fez, a mi me dieron uno unas españolas que se iban el día siguiente, pero no estaría mal que os hicierais con pano de Fez. En esta explanada se abre el acceso principal al Palacio Real o Dar el-Makhzen, con jardines en el lado Oeste. Residencia principal del sultán. El palacio no se puede visitar., aunque merecen la pena sus grandes puertas doradas, que apreciareis en la foto de arriba a la derecha.
La Rue des Mérinides (arriba a la izquierda) se prolonga hacia el nordeste, atraviesa la mellah, aunque ya no viven judíos aquí, pues se marcharon a Israel y las sinagogas se convirtieron en almacenes de alfombras. Aún se conserva la Sinagoga Habanim (9) (donativo "obligado" de 20 dirhams) , restaurada con fondos de la UNESCO y que incluye un "mikvah" (bañera para rituales de purificación) en el sótano; y a su lado el cementerio judío, también visitable. A mi se "me pegó" un "estudiante" con la escusa de practicar español, me dio una vuelta por el Mellah, me llevó al cementerio y a la sinagoga, incluso me llevó a comprar un hachís de una calidad suprema (imagino que si compras él tendrá comisión) y después me exigió dinero, yo sólo le dí 20 dirhams, que aunque le pareció poco, aceptó gustosamente. Atravesé después Bab Semarine (2) grandiosa puerta de varias bóvedas es la entrada al barrio de Fez el-Jedid.

En el interior de la sinagoga.

Vista del cementerio judío.

Bab Semarine.

A lo largo de la Rue de Fez se suceden los zocos, la mezquita roja o Jama el-Hamra, con un alminar del s. XIV(3) y la mezquita blanca o Jama el-Beida (1). En el tramo inicial de esta calle, algunos callejones hacia la izquierda conducen a la Mezquita el-Azhar (11), construida por el sultán benimerín Abu Inan en 1357,y al final de esta calle nos encontramos con la puerta Bab Dekaken (5), la antigua entrada monumental al Palacio Real.
Cruzando la pequeña puerta que se abre en el centro del lado oeste (izquierda) de la plaza se entra en el barrio de Mulay Abadía. Aquí se encuentran la Gran Mezquita de Fez el-Jedid del S. XIII que alberga la necrópolis del sultán Abu Inan(7) y la mezquita de Mulay Abadía de mediados del S.XVIII (8) . Por este barrio me guió un niño de unos 6 años, al que luego compré un yogur en una especie de quiosco. A través de Bab es- Seba o puerta del león(6) se entra al Menchuar (12) (patio de armas amurallados usados para ceremonias militares), donde al fondo se abre hacia la antigua kasba de los Cherarda.

Rue de Fez.

Una de las muchas mezquitas de Fez.

Rue de Fes.

Barrio de Mulay Abadía.

Mezquita en Mulay Abadía.

Bab es-Seba.

Menchuar.

Kasba de los Cherarda.

Empezó a llover y eran cerca de las 18:00, así que volví al hotel a descansar un poco mientras hablaba con mi mujer por teléfono. Después me adentré en la medina de Fez el-Bali. Tras callejear durante una hora por las dos calles principales para "centrarme" y aprender a situarme (cosa realmente difícil pese a que presumo de tener una orientación "perfecta"), y mientras volvía al hotel, me abordó un chico de 14 años que se me ofrecía de falso guía. Un guía oficial (de los que van identificados con su carnet y su licencia) sale por unos 150 dirhams la visita de jornada entera y la mitad por media jornada. Pero en la medina de Fez pululan también muchos guías no oficiales o “faux guides” (chicos que se ofrecen de acompañantes a los turistas, muy hostigados por la policía en los últimos tiempos aunque sigue habiendo una cierta tolerancia a sus actividades) que pueden pedir 100 dirhams por acompañar en una visita guiada y que también son una opción y conocen bien la zona. Normalmente te entran con el rollo de que "No soy guía. Soy un estudiante que sólo quiere practicar español... etc.." y te dan la lata siguiéndote hasta ofrecerse de guía a ver si te convencen y sacarse un dinerillo. La policía turística los tiene muy vigilados. La penalización es una detención de una noche en comisaría más confiscación de los ingresos del día, que tiene escaso efecto disuasorio, como se puede apreciar en la gran cantidad de “faux guides” que hay buscándose la vida en la medina. El problema de los falsos guías es que si no son jovencitos o niños, te "exigen" 100 dh. por el servicio de guía, que suele ser ir a 4 ó 5 metros de ti para que no los pille la poli e intentar que entres y compres en el mayor número de tiendas posibles ( donde o bien tienen comisión, o bien son de familiares), por el contrario, si te haces con los servicios de un niño, les das lo que quieras (invitarles a comer y 10 ó 20 dh está bien) y si los pilla la policía les da una regañina, con lo que a los 3 minutos vuelven a estar a tu lado, siendo esta última la mejor opción. Pues hablando con él durante mi regreso al hotel, lo "contrate" como mi guía para el día siguiente, y para que me llevara esa misma noche a un hamman alejado del "centro", donde no me pudiera encontrar ningún turista. Así que me compré unos calzoncillos por 20dh., cogí mi toalla, jabón y ropa interior y caminamos durante unos 15 minutos hasta llegar al hamman. Bajamos unas escaleras y nos encontramos a unos hombres fumando quiff en pipa, que eran los encargados del local. Ellos me guardaron 170 dh que llevaba conmigo, y que me dieron al salir, tras pagar 10 dh. por cada uno de nosotros, es decir 20dh. Allí mismo, unos bancos y perchas, como si fuera un vestuario de un polideportivo viejo, donde te quitas la ropa y te quedas en calzoncillos.
Una puerta cerrada da a un corto pasillo y a otra puerta tras la cual hay una gran habitación alicatada con pequeñas y viejas baldosas blancas, con tubos que mantienen la temperatura por todo el techo, y a la que se le unían más habitaciones a distintas temperaturas separadas de la gran habitación por cortinas de plástico. También existían varios grifos de agua y grandes bañeras con agua caliente, que mezclabas con la de los grifos en cubos hasta conseguir la temperatura ideal y así, bañarte con un cazo. La verdad, me recordaba a la habitación en la que transcurre buena parte de la película Saw.
No os había dicho que el chaval que me acompañaba era berebere, por lo que dominaba técnicas de masajes, pues este pueblo es famoso por sus masajes que transmiten de padres a hijos. Pues me hizo un masaje de espalda, brazos y piernas que me dejó como nuevo.

Después del relajante baño, volvimos al hotel, pero paramos a cenar en un restaurante por 80 dh los dos. Al día siguiente habíamos quedado a las 9:15 horas. Por cierto, las dos primeras imágenes son planos de la medina de Fez, el de la Izquierda es de la zona este y el de la derecha del Oeste.

casa rural badajoz
conil de la frontera

sábado 20 de febrero de 2010

Domingo 7 de Febrero del 2010, de Tánger a Chefchaouen


Antes de empezar con el relato os aviso que todas las fotos que acompañan el artículo son de Chefchaouen (de la medina ), pues aunque pisé Tánger y Tetuán, por temas de tiempo y preferencia, decidí prescindir de ambas ciudades. Eran cerca de las 10 de la mañana cuando ya tenía la mochila (10,5 kg.) a la espalda, pues el avión había sido muy puntual y las maletas no tardaron nada en salir del pequeño aeropuerto de Tánger. Nada más salir los taxis esperan impacientes a los usuarios, pues el corto trayecto desde aquí hasta cualquier punto de la ciudad cuesta la friolera de 100 dirhams, y es precio fijo, así que lo mejor es esperar un poco y compartir el taxi (cosa que yo no hice).

Mi destino era la estación de autobuses para coger uno e ir a Chefchauen. El precio era de 27 dirhams, pero salía a las 13:00 por lo que llegaría a Chauen pasadas las 16:00, así que compré un billete por si acaso y esperé frente a la estación de autobuses a que algún taxista me hiciera un buen precio para llegar a Chefchauen. Mientras devoraba mi bocadillo de pamplonés (imposible de conseguir por estas tierras) se me iban acercando taxistas, pero me pedían por el trayecto 600 dirhams, luego 500 y así hasta que llegaron a 200 dirhams, que aunque era un poco caro, era un precio aceptable, lástima que no viera algún turista con el mismo destino para compartir taxi, y por lo tanto el precio del mismo. Lo más lógico hubiera sido compartir taxi hasta Tetuán, y allí compartir taxi hasta Chauen.

Empezaba mal el viaje económicamente, pues llegar a Chefchauen me estaba costando entre unas cosas y otras unos 30€, aunque por otro lado llegaba a Chefchauen cerca de las 13:00 y le ganaba unas 3 horas al día, lo que me iba a ahorrar una noche en Chefchauen y así ir más relajado el resto del viaje.

Para los interesados en el tema os diré que menos de un segundo después de pagar al taxista, ya tenía un local ofreciéndome hachís, durante mi estancia allí, serían muchos más. Si quieres, compras, si dices que no, no te insisten.

La más bella de las ciudades rifeñas Chaouen (o Chefchaouen) está situada 115 km de Tánger, en el extremo occidental de la cadena montañosa del Rif. Es el centro administrativo de la provincia del mismo nombre. El nombre Chauen proviene de la palabra berberisca shawen, que significa "cuernos", debido a los dos montes entre los que está edificada (Djebel Efchaouen). De manera que el nombre oficial marroquí Chefchaouen (Shifshawen) significa "mira los cuernos". Este nombre pasó al español inicialmente como Xauen, aunque desde tiempos recientes se utiliza más la forma Chauen.

La ciudad se fundó en 1471 sobre una pequeña población bereber y fue habitada, en gran parte, por exiliados de Al-Ándalus. Su fundador, Moulay Ali Ben Rachid, la construyó inicialmente como defensa contra los portugueses, continuando así la obra iniciada por su primo Abi Joumâa. Según cuenta la tradición, la hizo parecerse al pueblo andaluz de Vejer de la Frontera puesto que le había prometido a su esposa Lalla Zahra, una noble española convertida al Islam, que la ciudad se parecería a su ciudad natal.

Chauen fue durante siglos considerada una ciudad sagrada, por lo que su acceso estuvo prohibida a los no musulmanes hasta 1920, año en el que los españoles tomaron la ciudad en cumplimiento del tratado de Algeciras de 1906. Francia y España se repartieron desde entonces la gestión colonial de Marruecos hasta su independencia en 1956.

La población actual de la ciudad está compuesta por unos 45.000 habitantes , cuya principal ocupación viene a ser la agricultura, la ganadería, el comercio y, últimamente, el turismo. La provincia tiene una extensión de 4.350 Km2 y cuenta con una población de unos 524.600 habitantes (2004).

En esta pequeña población tenía dos noches contratadas mediante hostelworld en la Pensión Souikka, que está en una casa tradicional andaluza en la parte antigua de la ciudad, la medina.

Cuenta con 13 espaciosas habitaciones, todas con camas nuevas y pequeñas mesas. No tienen
muebles, pero los huéspedes pueden disfrutar en dos salas de estar, de sofás y mesas. Se puede usar una cocina (con todo su contenido).
Tiene 4 cuartos de baño (con baños y ducha de agua caliente).También puede utilizar una amplia terraza, incluso para dormir bajo las estrellas (35 DH), pero sólo en verano. Los precios incluyen sábanas, almohadas y mantas.
Se puede obtener un desayuno (pan con mantequilla y mermelada, zumo de naranja y té a la menta; 20 DH) o bebidas, como café, leche, coca cola, etc, 6 DH.

Este y el de Casablanca eran los únicos alojamientos que llevaba previamente reservados desde España, pero si no hubiese tenido sitio para dormir (costaba 60 dirhams la habitación para uno), justo al lado hay otra pensión un poco más barata.

Llegué a la pensión, ubicada en el centro de la pequeña y tranquila medina de Chauen. Si nos adentramos en la medina por algunas de sus 5 puertas y nos dejamos llevar por los sentidos, nos sentiremos inundados a veces por tantas sensaciones nuevas, como los olores a pan recién hecho del horno de leña o Tajin listo para comer. Con sus casa blancas, puertas y ventanas pintadas en todos los tonos de azul posible desde el turquesa al casi violeta, sus tejas y los hierros forjados de sus rejerías, Chaouen es un prodigio de armonía de volúmenes y colorido. Sus tiendas, repletas de color, y con todos los objetos típicos para turistas como pendientes, collares, ropa y mantas de lana, babuchas, carteras de piel, artículos de cerámica y un largo etcétera. Si tenéis tiempo, pasar de las tiendas y buscar lo que sean cooperativas bereberes. Aquí, al ser el lugar donde se manufacturan los productos, encontrareis los precios más bajos. Yo no compré nada, así que sólo os puedo dar una referencia, unos 30 dátiles me costaron 10 dirhams. Os aconsejo llevar una botella de whisky del más barato, y varias botellitas (100ml.) vacías de yogur. Una vez allí rellenarlas y cambiarlas por las babuchas, mantas, camisas o por lo que queráis, ya que allí es difícil comprar alcohol, pero hay mucha gente que empina el codo.
Su trazado sinuoso en la falda de la montaña contribuye a que cada recodo descubra un ángulo interesante.

Me dirigí a la animada plaza Uta el-Hamman, repleta de cafés y restaurantes es el corazón del casco antiguo y el punto donde convergen casi todas las calles. Rodeada de árboles y pavimentada con piedras, posee una céntrica fuente de cuatro lados, decorada con arcos y azulejos verdes (ahora sin agua). También rebosan los puestos con productos para los turistas como los enumerados anteriormente. En la plaza se encuentran la mezquita y la Kasba.Restaurante Aladin, el más famosos entre los turistas.

Plaza Uta el-Hamman.

La Kasba presidiendo la plaza.

Plaza Uta el-Hamman.

A la derecha se puede admirar, Yamma el Kebir (S. XVI)(la Gran Mezquita) destaca por la forma octogonal de su minarete de estilo andalusí(del S.XVII). Lo decoran tres hileras de arcos adintelados y lobulados sobre un fondo de color ocre. Su hilera superior destaca por su ornamentación con alicatado Zellij.

Mezquita Yamma el Kebir.

Frente a ella, los restos de la kasba , precio 10 dirhams,(S.XV-XVII), con murallas almenadas de arena roja y sus diez torres rojas o bastiones, que dio origen a la ciudad y que hoy en día es el alma de Chaouen. En su interior encantadores jardines de estilo andaluz con fuentes y un pequeño e interesante museo etnográfico, el Musée Ethnographique, en el que destacan la colección de instrumentos musicales tradicionales y los espléndidos palanquines de madera pintada. Posee también colecciones de cerámica, armas, bordados y trajes.

Entrada de la Kasba.

Jardines de la Kasba.

Interior de la Kasba.

Museo de la Kasba.

Museo de la Kasba.


Museo de la Kasba.

Jardines de la Kasba.

Vistas desde la torre de la Kasba.

Más vistas.

Y otra.

La plaza vista desde la torre.

Casi pegada a la plaza Uta el-Hamman, se encuentra la Plaza de Makhzen con el hotel Parador, la parada de taxis y el parking público, desde donde se puede tomar un callejón que sale hacía el noreste a Bab el-Ansar y la fuente o manantial Ras el-Maa, uno de los lugares más bonitos de Chaouen. La presencia de este manantial subterráneo fue la razón por la que se construyó aquí la ciudad. Un corto paseo de 15 minutos como máximo te llevan bajo el relajante sonido del agua. Se puede bajar al lado del riachuelo, ver como las mujeres hacen la colada y como funcionan todavía los molinos hidráulicos. Este precioso camino nos lleva al Rif Sebbanin, el barrio de los lavaderos, con la Plaza de Sebbanin y su mezquita del siglo XV.

Ropa secando se al sol.

Mujeres haciendo la colada.

Puerta Bab el-Ansar.

Algunas ideas más en Chefchaouen:

- bajar a la parte nueva de la ciudad un lunes o jueves para conocer el mercado donde la gente de la montaña con sus vestidos tradicionales ofrecen sus productos. Yo no tuve la oportunidad.

- subir a la pequeña mezquita Jemaa Bouzafar desde Ras el-Maa para ver la puesta del sol. Esto si que lo hice, una caminata montaña arriba por un sendero lleno de cactus, cerezos, burros y al final unas vistas espectaculares de Chaouen, pues lo que es la mezquita la están rehabilitando y está en obras.

Subiendo a la mezquita Jemaa Bouzafar.

Subida a la pequeña mezquita.

La mezquita Jemaa Bouzafar.

La kasba desde Jemaa Bouzafar.

Chefchaouen desde lo alto.

Los cerezos del camino.

Burros, muy numerosos por Marruecos.

Chefchaouen.

Ya por la noche, después de comerme el último bocadillo que traía desde España y ducharme, me fui a dar una vuelta más, y después, antes de dormir, me quedé charlando en el salón común de la pensión con una pareja de Alicante y con una chica sevillana que vivía en la pensión mientras no encontraba curro.

Puesto de fruta.

Plaza Uta el-Hamman.

Plaza Uta el-Hamman.


Gran Mezquita.

En un principio tenía la reserva para dos noches, pero al llegar antes de lo previsto, y pese a tener que pagar dos noches (120 dirhams), decidí coger el primer bus del día siguiente en dirección a Fez.

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