. Los viajes de Hector y Yolanda Los viajes de Hector y Yolanda: abril 2010

lunes 19 de abril de 2010

Sábado 13 de Febrero de 2010, Casablanca


Con los poco más de 10 kilos de mochila en la espalda me dirigí de nuevo a la estación de ferrocarril de Rabat, a unos 10 minutos a pie de mi hotel en la medina.

El precio del billete de segunda clase (no creo que merezca la pena gastar más para viajar en primera aunque puedas permitírtelo) es de 35 dh para un trayecto desde Rabat hasta Casablanca (a cualquiera de sus estaciones ferroviarias), pero yo bajé en la estación Casa-Port, que es la más cercana al puerto y a la antigua medina, donde tenía ya contratado el alojamiento (lo hice por internet desde casa), el International Youth Hostel de Casablanca, en una habitación doble para mi solo por poco más de 130 dh (el alojamiento más caro de mi viaje).

Casablanca es la primera ciudad de Marruecos por su número de habitantes, capital económica, industrial, financiera y primer puerto del país, representando el desarrollo. También es la más moderna Marruecos.
A primera vista no es una ciudad deslumbrante como puede serlo cualquiera de las Ciudades Imperiales, y, bajo mi punto de vista, sólo merece la pena visitarla por la Gran Mezquita Hassan II o si eres un amante del Art-deco.

Llegué poco antes de las 10:00 de la mañana a la estación, y caminé hasta el hostal los menos de 500 metros que los separan. Dejé los "trastos" allí, y me dirigí a la Gran Mezquita, primero a pie, pues tenía hambre y quería comer algo, en este caso un bocata con carne a la brasa por 5 dh., y después de devorarlo paré un petit-taxi. Le dije al taxista donde me dirigía y que pusiera el taxímetro a cero, pues marcaba 17 dh, y este me contestó que sí, pero en vez de ponerlo a cero, pulsó un botón y escondió los dígitos. Aunque insistí, el colega dijo que funcionaba. Cuando llegamos (en menos de 10 minutos) sorpresa, pulsó un botoncito y apareció la cifra de 25 dh., y eso era lo que me quería cobrar el sinvergüenza. Yo, harto ya de que se pensaran que era un billete con piernas, bajé del taxi y le dije que me estaba estafando, que el precio eran 8 dh. (la diferencia entre 25 y 17 ) y el taxista insistía en 25, así que me giré y me largué sin darle ni un sólo dirham, pues para que me robe él a mí, le robo yo a él y como en la mezquita había varios policías y estaba seguro que si les decía que yo le había pagado me iban a creer a mi, lo dejé en plena calle rajando y gritando en árabe de todo menos guapo. Os aconsejo que no os dejéis timar por nadie, pues lo intentarán en más de una ocasión. Si el taxista hubiera sido justo y me hubiese dicho el precio que toca, no me hubiese importado dejarle propina, pues es muy poco dinero de lo que estamos hablando, pero ya estaba harto de esa actitud, de que se pensaran que me chupo el dedo o de que me la quisieran "meter doblada"...

La Gran Mezquita Hassan II ( 1993 ) es una auténtica pasada, una maravilla arquitectónica que merece ser visitada. Es el monumento más representativo del siglo XX en el país. Está situada en una explanada con forma de península de 9 hectáreas, de los que dos tercios han sido ganados al mar. Las visitas a la mezquita son guiadas ( 120dh ) y hay visitas todos los días excepto los Viernes . Duración de la visita 1hora (9h00, 10h00, 11h00 y 14h00). Yo entré en la de las 11:00 horas. Os recuerdo que tenéis que descalzaros para entrar, por lo que si es verano y no lleváis calcetines, acordaros de llevarlos en el bolsillo o de coger bolsas de plástico.
La Mezquita dispone de una gran sala de oraciones para 25.000 fieles y una explanada para 80.000 personas.
La arquitectura tradicional marroquí y la tecnología más sofisticada han permitido edificar sobre pilares este monumento que cuenta con el minarete más alto del mundo (200 metros de alto y 25 de ancho). En su cima, hay un rayo láser que marca la dirección de La Meca, con un alcance de 30km.
El edificio tiene 25 puertas de titanio y latón. El interior es realmente esplendoroso. 76 pilares sostienen un gigantesco techo en madera de cedro pintado, que puede abrirse, dejando que el cielo se refleje en el agua del estanque del patio.
10.000 metros cuadrados de “zelliges”, 67.000 metros cuadrados de escayola y 53.000 metros cuadrados de maderas preciosas, mármoles, y lámparas de cristal de Murano, hacen de este recinto un entorno suntuoso lleno de armonía. La sala de oraciones, con una capacidad para 25.000 fieles, mide 200x100m.
Ahí arriba es donde rezan las mujeres.

Caben 5.000 mujeres.

Techo de la mezquita.


Interior de la mezquita.

En esta plaza caben 80.000 fieles.

Decoración.

Detalles.

Sala de abluciones.

Aquí caben 20.000 hombres.

Espectacular.

En la visita te separan según el idioma, de modo que tu guía habla español y los visitantes que van contigo son Españoles o Sudamericanos y es ahí donde conocí a Fernando y su mujer (gallegos los dos...bueno ella es griega, y está orgullosísima de ello, pero si no te lo dicen apostarías a que es gallega por su inconfundible acento...je, je, je) y a dos chicos andaluces que estaban trabajando en Casablanca (perdonad por no recordar vuestros nombres, pero soy un auténtico desastre para acordarme de los nombres de la gente que me presentan...) y los"lié" a los cuatro para ir al faro Hank que está cerca de la mezquita, pues había leído en foros que el responsable del faro te deja subir (previo pago de propina) y desde arriba se tienen unas vistas espectaculares tanto de la mezquita como de la ciudad.
Para llegar al faro cruzamos una de las muchas "ciudades de hojalata" que existen en Casablanca. Estas poblaciones vienen a ser como las fabelas brasileñas, casas construidas con materiales recogidos por la calle (palets, tejas, maderas, aluminio, etc. ) y habitadas por gente con pocos recursos y bajo o nulo nivel de educación.
Lamentablemente cuando llegamos nos informó el responsable del faro que las autoridades habían prohibido el acceso al faro, por lo que no pudimos subir... Volvimos hacia la mezquita juntos de nuevo y nos despedimos por allí, con lo que cada cual siguió su camino...

Un petit-taxi (10 dh.) me dejó en la agradable zona verde en medio del casco urbano cuyo nombre es Parque de la Liga Árabe, un enorme jardín de 1919 con varios cafés y terrazas.
Desde allí comencé una ruta para conocer algunos los edificios más emblemáticos de Casa (como vulgarmente se conoce a esta mega-urbe). En este mismo parque se encuentra la catedral católica du Sacre Coeur, de estilo neogótico, construida en 1930 y clausurada en 1956. En la actualidad es usada para eventos culturales, tales como exposiciones artísticas, es decir, no es lugar de culto. A pocos metros de allí nos encontramos con edificios notables como el Palacio de Justicia o la Ancienne Prefecture.
Palacio de Justicia.

Ancienne Prefecture.

Antes de seguir con el paseo paré en un Kebab para comer (bocata, patatas fritas y bebida por 33 dh.). La fachada del cine Rialto,le Matin Maroc Soir (a la derecha), la Oficina de correos (a la izquierda) o las ruinas del Hotel Lincol son algunos de los edificios que andaba buscando en mi paseo...
Ruinas del hotel Lincol.

Fachada art-deco del cine Rialto.

Centro de Casablanca.

Volví andando a la medina antigua, rodeada por murallas del s. VXI, para patearla un poco, pero después de ver las medinas de Fez, Meknes o Rabat, no me aportó nada nuevo, así que volví a parar un petit-taxi para que por 15 dh. me llevara a Quartier Habous . El barrio o medina de Habous es una construcción única en Marruecos, ya que fue totalmente proyectada según el modelo tradicional y destinada, en principio, a alojar a la población rural que acudía a Casablanca en busca de trabajo. Obviamente, hay un montón de tiendas, con precios similares, por no decir iguales que en otros lugares, pero con mucha menos masificación. Además, en esta medina encontramos el Mahakma du Pacha (1952), tribunal de justicia, y soberbio ejemplar de arquitectura árabe con bellos azulejos. También aquí está el Palacio Real (1920), rodeado de extensos jardines. El barrio de Habous, llamado también Medina nueva, alberga las mezquitas de Dar Al Makhzen y de Sidi Mohammed Ben Yousssef. El "problema" es que, de nuevo, no me aportaba nada y estaba cansado, por lo que rápidamente volví a la caza del petit-taxi ( 15 dh. más) para ir a descansar un rato a las Twin Towers.

Estas torres, construidas por el arquitecto español Ricardo Bofill (el padre) en 1999, albergan un hotel de 5 estrellas y en su planta 28 tienen un restaurante y una cafetería, que es donde yo me dirigí. Sus 28 plantas y 110 metros de altura también poseen oficinas y un complejo comercial.
Subí hasta la cafetería (llena de gente de alto nivel) con mi chándal lleno de barro, mi mochila (la pequeñita) y mi cámara de fotos y me senté esperando que me dieran la carta (y un buen susto al ver los precios). El café rondaba los 60 dh, la cerveza los 90 dh. y el mojito 110 dh., así que eso fue lo que me tomé, un mojito. Mientras me lo traian pasee por los 4 costados de la cafetería fotografiando la ciudad por el día desde las alturas. Luego me senté y disfrute de la bebida, de los snacks que me trajeron y fui esperando a que anocheciera hasta que tuve las instantáneas que veis a continuación. De las Twin Towers hasta la medina vieja pagué 10 dh. a un petit-taxi y después de cenar en los alrededores me fui a dormir.


Al día siguiente volví a casa. Un consejo, id al aeropuerto en tren, infinitamente más económico que en taxi.


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martes 6 de abril de 2010

Viernes 12 de Febrero de 2010, Rabat


El petit taxi que cogí cerca del Hotel Regina de Meknes me llevó a la estación de tren por 7 dh. El trayecto en tren es de unas 2 horas y el precio de un billete de segunda clase en un tren muy cómodo es de 65 dh.

Ya estaba en Rabat, capital del Reino de Marruecos desde 1912, una ciudad elegante y tranquila que contrasta con su excitante pasado. Fundada en el siglo X como ribat (monasterio fortificado) fue la capital de Yacoub AlMansur en el siglo XII y de Sidi Mohammed Ben Abdallah en el Siglo XVII.
Poblada desde el siglo III AC, albergó un puerto fenicio, más tarde cartaginés y finalmente romano. Con espacios abiertos que dan al océano, Rabat es una ciudad muy agradable para disfrutar paseando al ritmo tranquilo de esta ciudad privilegiada.

Llegaba con buenas referencias, y he de deciros que me dejó muy buen sabor de boca, me gustó bastante.

Caminando con la mochila a cuestas desde la estación hasta la medina hay unos 10 minutos. La medina está situada entre el estuario del Bou Regreg y el océano Atlántico. La muralla de los Andalusíes o Moriscos (construida por éstos en el s. XVII), al sur, la separa del centro de la ciudad. Al oeste linda con el muro erigido por los almohades en el siglo XII. Allí, entré en el hotel Al Maghrib Al Jadid ( Tel:037 73 22 07 ), donde por 70 dirhams me hospedé en una sencilla habitación individual sin baño., sin dudarlo se trata de uno de los hoteles baratos para una noche más aconsejables de los que estuve en Marruecos, pues estaba limpio y aseado, por no hablar de su perfecta situación en la medina.

Después de dejar la mochila y los trastos y descansar unos minutos me dirigí a la Kasbah des Oudaias. El recinto de la kasbah es de la época almohade, excepto la parte que rodea el Jardín Andaluz. Actualmente aquí viven unos 3.000 musulmanes y 24 familias europeas. A mi me recordó bastante a Chefchauen, pues todas las casas están pintadas de azul y blanco ( de ese modo distinguireis las fotos de la Kasbah del resto de fotos de Rabat). Destaca la Puerta de los Oudaias, construida en piedra tallada ocre-rojiza y atribuida a Yacub elMansour, que está considerada una de las joyas del arte almohade. Dentro de la kasbah merecen también mencionarse el Cementerio el Alou , la calle Jamaa, la Plataforma del semáforo, la Torre de los Piratas y el Jardín Andaluz .
Puerta de los Oudaias por fuera.

Puerta de los Oudaias por dentro.


Puerta de los Oudaias y murallas.

El cementerio el Alou es el más viejo de Rabat, la calle Jamaa es la calle principal de la kasbah y donde se encuentra la mezquita más antigua de Rabat, del s XII. Para llegar a la Platafroma del Semáforo sólo tenéis que subir la calle Jamaa, pues al finalizar la misma está esta explanada con vistas al Océano Atlántico, el estuario del Bou Regreg y la vecina Salé, a 3 kilómetros de Rabat y una de las excursiones de medio día más aconsejables para realizar desde Rabat (aunque yo no tuve tiempo de ir allí). Justo bajo la plataforma se encuentra la Torre de los Piratas, fortaleza construida por los portugueses. Si tenemos en cuenta que estamos en la parte más elevada de la Kasbah y que ya estaba cansado de caminar, mi próxima parda dentro de la Kasbah es más que aconsejable. Detenerse en el Café Moro y saborear un té a la menta ( 10 dh. ) y los deliciosos “cuernos de gacela” ( 7 dh. cada uno ), pastelitos típicos de Rabat hechos principalmente de almendra. Desde el tranquilo y precioso café se tienes unas vistas similares a las de la plataforma del Semáforo, viéndose también desde aquí la Torre de Hassan y el Mausoleo de Mohammed V, donde me dirigí un poco más tarde.

Dentro de la Kasbah.

Plataforma del semáforo.

Cementerio Alou.

Océano Atlántico y estuario del Bou Regreg.

Sale desde la plataforma.

Vistas desde el Cafe Moro.

A la salida del café me tropecé con el Jardín Andaluz, construido por los franceses en la época colonial. No es demasiado grande, así que a no ser que seas un apasionado de las plantas o quieras descansar un poco más, unos minutos bastaran para recorrerlo. Al Norte del jardín todavía nos encontramos con un palacio del S. VXII que ahora alberga el Musée des Oudaia, un museo de arte musulmán que no visité por lo que no puedo decir si merece la pena entrar.

Jardín Andaluz con el palacio al fondo.

Parte de la muralla de la Kasbah.

Salí del recinto amurallado de la Kasbah y me adentré de nuevo en la medina por la Rue des Consuls, arteria importante donde en otro tiempo habitaban los representantes extranjeros. Actualmente está repleta de tiendas con recuerdos o souvenirs y está muy concurrida. Es la zona más comercial de la medina. Sus puertas de madera se abren a patios donde hoy en día están instalados sastres, vendedores de alfombras (subastas por la mañana) y tejidos.
A mitad calle paré a descansar en un fastfood tipo kebab, donde por 20 dh. disfruté de un bocadillo a la plancha con carne y ensalada, unas patatas fritas y una cola.

Rue des Consuls.

Rue des Consuls.

Las zonas de la medina menos turísticas.

Cerca de la rue des Consuls.

Sin abandonar esta calle dejé atrás la medina y caminé en dirección a la Torre Hassan( 44 m. ), de finales del s. XII y donde llegué minutos más tarde. Se trata de un minarete inacabado de una mezquita mandada construir por Yacub el Mansour, que a su muerte se interrumpió. Se encuadra dentro del estilo de la Koutoubia de Marrakech y la Giralda de Sevilla (ya que es del mismo yacub el Mansour) y está situado en una explanada con hermosas columnas de mármol y un jardín. La mezquita adyacente fue destruida por un terremoto en 1755 y hoy en día sólo quedan de ella un montón de columnas de mármol.

Vistas de la Kasbah desde la Torre de Hassan.

Columnas de la mezquita y Torre de Hassan.

Justo al lado del recinto de la torre se encuentra el Mausoleo de Mohammed V, atractiva construcción de estilo tradicional marroquí. Se denomina de esta manera a todo el complejo de edificios que comprende al Mausoleo propiamente dicho. Obra maestra del arte tradicional marroquí, en madera pintada, estuco, mármol esculpido y bronce cincelado, una verdadera pasada. En él se hallan las tumbas de Mohammed V y HassanII. La entrada es libre y se entra en una galería desde la que se ve en la parte inferior las tumbas mencionadas anteriormente.

Complejo de edificios del Mausoleo.

Mausoleo de Mohammed V.

Tumbas del Mausoleo.

Interior del Mausoleo.

Detalle del interior del Mausoleo.

Techo del interior del Mausoleo.

Interior del Mausoleo.

Desde aquí hasta mi siguiente destino hay un buen rato caminando, pues son 4 kilómetros, así que como estaba cansado empecé el trayecto caminando, pero lo terminé en petit taxi ( 7 dh. ). Se trata de la Necrópolis de Chellah ( 10 dh. ), de origen meriní ( s. XIII). En su recinto se encuentra la necrópolis, restos de un complejo islámico y también la antigua ciudad romana de Sala Colonia, con abundantes restos de edificios. Todo ello rodeado de jardines con árboles repletos de cigüeñas y nidos de estas, que no se conforman sólo con ellos, pues muchas de las ruinas también están coronadas por sus nidos. Merece una atención especial la decoración exterior del minarete de la Mezquita. Pese a ser poco visitado por turistas, a mi me gustó.

Exterior de la puerta de Chellah.

Interior de la puerta de Chellah.

Ruinas de Sala Colonia.

Ruinas repletas de cigüeñas.

Interior de Chellah, muralla.

Saliendo de la necrópolis volví a entrar a las murallas de Rabat por la puerta Bab Zaer, pues no muy lejos de allí está el mechouar, una zona ajardinada con amplias avenidas peatonales, árboles, una mezquita y edificios administrativos y militares, además del Palacio Real ( s. XIX ) o Dar el Makhzen, actual residencia del rey de Marruecos.

Puerta del mechouar.

Mezquita.

Palacio Real.

Un paseo por la zona del palacio y de regreso a la medina, pasando de nuevo por la estación de ferrocarril y llegando al hotel, de forma que había cubierto un recorrido más o menos circular.

Descansé un poco en la habitación y antes de que anocheciera salí a pasear por la medina y sus zocos para hacer las últimas compras del viajes como dos camisetas para los peques de casa por 60 dh. las dos y dos pequeños tagines decorativos pintados a mano por 40 dh. los dos. La comercial Rue Souikka alberga además de zocos y tiendas, la gran mezquita.

Exterior de la Medina. Gran Mezquita.

Rue Souikka.

Gran Mezquita.

Se hizo hora de cenar y comí un bocadillo de huevo frito con patatas fritas por 9 dh. y un vaso de garbanzos cocidos con especias y sal por 2 dh. ( esto en un puesto callejero).

En el paseo conocí a varios españoles adolescentes que vivían en Rabat y estuve charlando un rato con ellos. Son hijos de diplomáticos y trabajadores de la embajada española.

Antes de volver al hotel y dormir, fui a un internet donde por 4 dh. la hora chateé con mi mujer y navegué un poco por la red.

Rue Souikka.


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