. Los viajes de Hector y Yolanda Los viajes de Hector y Yolanda: mayo 2011

miércoles 18 de mayo de 2011

Viernes 29 de Abril 2011-Día 6-Córcega

Hoy, al igual que el día anterior, tocaba madrugar, pues a las 8:00 desembarcábamos en Córcega, más concretamente en la capital de esta isla francesa, en Ajaccio.

Mapa de Córcega.
Ajaccio siempre será conocida como la cuna de Napoleón. Las referencias son múltiples como se aprecia en el centro urbano. Núcleo político y cultural, la mayor ciudad corsa se encuentra rodeada de montañas que la empujan hacia el mar, y así domina el golfo homónimo abierto en la costa oeste de la isla. Su reducido casco antiguo conserva aires marineros, callejuelas encantadoras y fachadas esbeltas que trasladan a Ajaccio a aquellos siglos de dominio genovés.

Centro antiguo de Ajaccio.
Tras un recorrido en autobús por la Plaza Palmera; la Plaza General de Gaulle, plaza dispuesta a modo de terraza que ofrece una hermosa vista del golfo de Ajaccio y la Plaza Austerlitz, cogimos la cornisa de las “Sanguinaires” , carretera que permite descubrir la "cornisa ajaciana" que bordea la costa norte del golfo, jalonada por agradables playas, preciosas calas y un curioso cementerio donde imponentes capillas funerarias de las familias ajacianas  contrastan con las villas, hoteles y restaurantes y que recuerdan a los veraneantes la fugacidad de las cosas de este mundo, hasta la Punta de la Parata que ofrece una magnifica vista sobre las islas “Sanguinaires” y la torre genovesa.  Estos islotes de porfirio de un rojo oscuro prolongan la punta de la Parata y se erigen en centinelas a la entrada del golfo. El más alejado, la Grande Sanguinaire, es también el más importante de los cuatro islotes que constituyen este archipiélago. Del extremo del islote o desde el faro que lo corona  hay una vista espléndida del golfo de Ajaccio, situado en el Oeste de Córcega.

Las islas Sanguinarias.
Yolanda, Izan y yo camino a Punta de la Parata.
La isla de Córcega desde Parata.
Nosotros frente a las Islas Sanguinarias.
Las islas Sanguinarias desde Parata.
Este promontorio de granito negro, es decir, la punta de la Parata, que cierra al norte el golfo de Ajaccio, está coronado por la torre de la Parata, edificada por los Genoveses para proteger la isla de las incursiones bárbaras. Este precioso trocito de Córcega es de lo más bonito que hemos visto en el crucero, y permite adivinar que la isla merece la pena.



Napoleon Bonaparte.
Después de un paseo de unos 45 minutos entre ida y vuelta a la Punta de la Parata (al autobús y los coches aparcan a unos 500 metros y sólo se permite el acceso a pie), volvimos al autobús para realizar algunas paradas como en el Memorial con la estatua de Napoleón acompañado por dos águilas y con actitud bien conocida.

Tras esa visita, regreso al centro. Aquí el recorrido se hizo a pie y visitamos los siguiente lugares:

La Catedral, diseñada por el arquitecto Giacomo della Porta, construida de 1582 a 1593. Napoleón Bonaparte fue bautizado aquí en 1771. Fachada muy simple y, en el interior, altar mayor de mármol blanco coronado por cuatro columnas salomónicas de mármol negro, donado por Elisa Bacciocchi.

Catedral de Ajaccio.
 La ciudadela de Ajaccio erguida sobre la ciudad y el puerto, esta ciudadela se construyó en el s. XVI. Aún sigue siendo hoy en día un puesto militar.

Parte de la ciudadela.
Casa natal de Napoleon.
La Casa Bonaparte. Delante de la pequeña plaza Letizia, adornada con el busto del rey de Roma, se alza la casa natal del Emperador. Presenta una fachada muy sobria y sin más decoración que las armas de la familia. La visita de las estancias que la componen permite reconstruir diferentes episodios de la saga familiar. Nosotros no entramos a este museo por falta de tiempo.

Desde aquí nos "despedimos" de la guía, pues la ciudad nos estaba resultando muy poco interesante y aburrida, así que paseamos un poco por la calle Fesch, repleta de tiendas de souvenirs carísimos y tiendas de ropa, alimentación, etc. En esa misma calle se encuentra el Museo Fesch, instalado en el Palacio Fesch, que empezó a construirse en 1827. Contiene una de las más importantes colecciones de pintura italiana que se conservan en Francia (Botticelli, Giovanni Bellini, Cosme Tura, Tiziano...), así como obras de las escuelas francesa, española, flamenca y holandesa. Estos lienzos fueron legados a la ciudad por el cardenal Fesch, tío del emperador y gran coleccionista. Tras una importante reforma, el museo se ha convertido en una magnífica vitrina y en un motor cultural de la región. Tampoco nos daba tiempo a visitarlo, así que continuamos nuestro paseo hasta el ayuntamiento, en la plaza Foch, justo delante del puerto. Es el antiguo palacio de los gobernadores genoveses y en su fachada destaca el escudo de la ciudad. De aquí volvimos al barco, a comer, a descansar y a pasarlo lo mejor posible con sus actividades. Por la noche, por ejemplo, en el teatro el espectáculo era "Bollywwod".

Ayuntamiento de Ajaccio.
Calle Fesch.
Ajaccio desde el Grand Celebration.

Os dejo con nuestro vídeo de la ciudad:

sábado 14 de mayo de 2011

Jueves 28 de Abril 2011-Día 5-Cerdeña

Hoy tocaba madrugar, pues a las 8:00 bajábamos en Cagliari, capital política, cultural de la isla, rodeada de marismas y situada en el Sur de Cerdeña, en el gran golfo de los Ángeles. Frecuentada desde el neolítico y fundada por los fenicios, se convierte en una verdadera ciudad con la llegada de los cartagineses, que amplían el puerto y el comercio en la isla y posteriormente se convierte en otro gran centro comercial e internacional bajo el dominio romano.

Mapa de la isla italiana de Cerdeña.
Conquistada por los bizantinos hasta la primera mitad del siglo IX y autónoma en la Edad Media pasa a poder de los pisanos hasta 1326, quienes edificaron potentes fortificaciones que serían ampliadas por los aragoneses y posteriormente bajo la dominación española le darían la impronta actual.

Mapa del centro histórico de Cagliari.
Entrada a Castello.
Cagliari queda bajo el dominio de los españoles durante cuatro siglos hasta 1708 para quedar en 1720 en manos de los piamonteses. A pesar de los graves daños sufridos por los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial, la ciudad se recupera iniciando un proceso de crecimiento económico, desarrollo turístico, y de reconstrucción de los cuatro barrios históricos: Castello, Marina, Stampace y Villanova. Hoy el testimonio de esta historia y de toda la absorción de las diversas culturas junto a la autenticidad es lo que conforma su gran encanto y belleza artística. Actualmente es una urbe de más de 155.000 habitantes, la más grande de la isla de Cerdeña.

La visita turística comenzó con un recorrido por carretera desde el muelle a través de la Via Roma y a lo largo de Viale Merello hasta llegar a las murallas de la ciudad.

Yolanda, Izan y yo frente al barrio de Stampace.
Stampace es el barrio más antiguo de la ciudad con muchos edificios que parten del siglo XI, con su urbanismo pre-medieval y uno de los más sencillos, sin palacios monumentales y sin grandes construcciones. Por sus calles sentimos los olores que te impregnan, encontramos a los artesanos de la madera y la forja, la gente se para a hablar en la calle, vamos paseando por la nostalgia de la Cagliari más auténtica. Está repleto de casas bajas que contrastan fuertemente con el resto de Cagliari. Cada calle tiene su propia iglesia.

Vista del barrio Stampace desde el barrio de Castello.
En la calle Sant´Ignacio se encuentra el Anfiteatro Romano de Cagliari, que fue construido en el siglo II d.c., con una capacidad para 10.000 espectadores que asistían a los combates entre gladiadores; también se usaba para la ejecución de las penas capitales.
Se encuentra situado sobre un pequeño valle en la colina del Buon Cammino. En la actualidad solamente sobrevive la parte excavada en la roca, que sirve durante la época estival para ofrecer conciertos y espectáculos de todo tipo. Conserva el foso, los vomitorios y tres series de gradas donde se distribuía el público según su rango social.
Es el edificio público más importante de la Cerdeña romana, pero creo que no merece la pena su visita pues no se encuentra demasiado bien conservado. Sólo lo vimos por fuera.

Anfiteatro romano de Cagliari.
Caminamos a través de la ciudadela fortificada y Porta Cristina entrando en el Barrio de Castello, el barrio más simbólico de Cagliari, dominando la ciudad desde lo alto y el lugar donde reside el espíritu medieval de la ciudad, con sus imponentes murallas y las majestuosas torres de San Pancrazio y del Elefante.

Torre de San Pancracio desde la Plaza del Arsenal.
Torre de San Pancracio.
Seguimos por la ciudad medieval pasando por la Piazza Arsenale y la torre de San Pancrazio, de 1305, que custodiaba la entrada norte a la ciudadela, es un símbolo de la ciudad de Cagliari y el punto más alto del castillo, encontrándose a 130 metros de altura sobre el nivel del mar. Fue construida en piedra caliza blanca extraída de la colina de Bonaria, como elemento defensivo para detener los constantes ataques de los árabes y los genoveses. Más tarde ejerció funciones de prisión y en la actualidad sirve, junto con la Torre del Elefante, como puerta de entrada al castillo. La visita a este monumento permite contemplar desde lo alto de sus 36 metros una de las panorámicas más bonitas de la ciudad, aunque nosotros no subimos.

Barrio de Villabona, estanque Molentargius y monte Urpino.
De aquí nos dirigimos a la Piazzeta Mundula para disfrutar de la vista del barrio de Villabona, del estanque de Molentargius, Monte Urpino y la Silla del Diablo.
Castello desde la plaza Mundula.
Villanova es el barrio que se extiende hacia las afueras, como una extensión natural de la ciudad, cobró gran popularidad con la época española. También es la parte más verde de Cagliari, rodeada de jardines y típicas casas bajas es ideal para pasear y disfrutar de una panorámica de la ciudad. La pascua se vive en Villanova de manera intensa, sus calles se convierten en altares a cielo abierto donde se celebran las procesiones de Semana Santa, inmutables en el tiempo son una expresión espectacular de la profunda religiosidad. Nosotros no paseamos por sus calles.

A continuación proseguimos hasta la catedral de Santa Maria del Castello, situada en la piazza Palazzo, en el corazón de Castello.

Santa María del Castello desde el bastión de san Remy.
El exterior del Duomo presenta una mezcla de detalles de arquitectura medieval, renacentista y barroca, pero ha sufrido varias transformaciones desde su construcción en el s. XII, la última, en 1933, le devolvió su aspecto románico. En su interior conserva obras de arte de notable interés donde destaca el Púlpito de Guglielmo da Pisa de la segunda mitad del siglo XII donde un tiempo estuvieron sosteniéndolo los maravillosos cuatro leones representando los cuatro evangelistas que actualmente se pueden admirar al lado del Presbiterio, una importante expresión del románico, destaca también el Retablo de la Crucifixión y una cripta escavada a roca viva.

Catedral Santa María de Castello.
Fuera del transepto se encuentra el mausoleo de Martin Giovane, un príncipe Aragonés y el Palazzo Vicenregio. Fue construido en el s. XIV como sede de los virreyes españoles. Más tarde fue sede de los piamonteses y ocasionalmente acogió a la corte de Saboya en el exilio entre 1799 y 1814.
El Palacio ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de su historia. A finales del siglo XIX pasó a ser propiedad de la Provincia siendo decorada por Bushi con temas relacionados con la mitología clásica y la historia sarda. En la actualidad aloja las oficinas de la prefactura.

Palacio Vicenregio.
Entre las callejuelas de este barrio, encontraremos una atmósfera muy especial entre tiendas de restauración, artesanado de el hierro, vidrio o cerámica, anticuarios y el mercado de objetos usados que se celebra los domingos por la mañana. Todo ello mientras paseamos junto a antiguos edificios y palacios como el viejo Palacio de la Ciudad edificado en el siglo XVI en estilo gótico-aragonés, Palacio Arzobispal y el Palacio Real (Palazzo Regio) que actualmente alberga la Prefactura o como el mismo Palacio de la Universidad.

Izan y Yolanda en el barrio de Castello.
Continuamos hasta el Bastione San Remy donde se pueden admirar hermosas vistas de la ciudad y el puerto. El acceso al bastión se realiza por la Porta dei Leoni, así conocida por las cabezas de león sobre el arco de entrada, de origen románico. Fue construido a principios del siglo XX con la finalidad de unir la ciudad alta con los barrios de Marina y Villanova. Se encuentra ubicado en el barrio del Castillo y se ha convertido en una de las fortificaciones más importantes de Cagliari. Desde allí es posible contemplar una hermosísima panorámica de la ciudad.

Barrio de Castello desde el bastión de San Remo.

Izan con los adolescentes de Castellón que venían en el barco.
Para subir hasta el bastión hay que tomar alguno de los ascensores que se encuentran en la Av. Regina Margherita o si preferís podéis llegar hasta allí subiendo las enormes escalinatas ubicadas en la Plaza de la Constitución.

Bastione de San Remy desde la Plaza de la Constitución.
Una vez de vuelta en el Belvedere, volvimos a subir al autobús y nos dirigimos hasta la Basílica de Bonaria, un importante lugar religioso en Cagliari.La razón de su importancia es la virgen que hay en la basílica, que llegó a las costas de Cagliari en una caja de madera que todavía conservan en la basílica.

Basílica de Bonaria.
Después, continuamos hasta la colina de Monte Urpino, que domina toda la ciudad. Desde este punto privilegiado podremos contemplar, a un lado, el puerto de Cagliari y el barrio de Castello, y al otro la larga playa urbana "del Poetto", cuyas piscinas y estanques litorales ofrecen un refugio seguro para los miles de flamencos rosados que han elegido el estanque de Molentargius como lugar de anidamiento. La verdad es que hay unas vistas fascinantes desde ese punto.

Barrio de Castello desde el monte Urpino.
Joel y Yolanda en el Urpino.
Estanque Molentargius desde el Urpino.
Antiguas salinas.
Flamencos rosas en el Estanque Molentargiu.
Callejuelas de Marina.
La playa il Poetto (nuestro siguiente destino) es la playa más importante de la ciudad y una de las más bonitas del mediterráneo. Cuenta con más de 7 kilómetros de longitud, extendiéndose desde la Sella del Diavolo hasta el litoral de Quartu Sant'Elena, convirtiéndose en la segunda playa más grande de Italia.
Es la más frecuentada tanto por turistas como por los propios habitantes de Cagliari. Está perfectamente comunicada con la ciudad a través de las numerosas líneas de autobús que llevan a cualquier punto de la playa. Desde Vía Roma parten frecuentemente autobuses hasta allí.
Su arena blanca y fina y el apetecible color de sus aguas la convierten en un auténtico paraíso para descansar y tomar el sol. Sus aguas transparentes y sus mareas calmadas son un claro ejemplo de playa mediterránea. La recorrimos con el autobús, pero no paramos.

Barrio de Marina. Via Roma.
Calles de Marina.
Al regresar al muelle, decidimos pasear un poco por el barrio de la Marina, a los pies del mar y desde su origen el lugar donde residían todos los trabajadores del puerto, aduaneros y pescadores. Se encuentra encerrada entre las tres grandes arterias urbanas de la ciudad: Vía Roma, Viale Regina Margherita y Largo Carlo Felice.Hoy en día, se ha convertido en una de las zonas con más vida y movimiento de Cagliari, donde se entremezcla la diversidad cultural, con multitud de tiendas y con gran variedad de trattorias de pescado que no tienen perdición.
La visita al barrio merece iniciarse en la Via Roma con sus pórticos y elegantes palacios de inicios del siglo XIX.

Via Roma. Marina
Palacios de la via Roma.
 En la Marina encontramos iglesias de interés turístico como Santa Eulalia, de primera mitad del siglo XIV de estilo gótico-catalán, San Agostino o el Santo Sepulcro y otros monumentos importantes como el Palazzo del Consiglio Regionale.

San Francesco di Paola. Marina.
El Palazzo Comunale (Ayuntamiento), una construcción de principios del siglo XIX y un ejemplo del estilo Liberty en Cerdeña se encuentra entre los barrios de Marina y Stampace.

Palazzo Comunale.
Torre de San Pancracio.
Una vez se hizo hora de comer cogimos el mismo autobús que te saca del puerto (no puedes acceder a pié) y comimos en el barco. Después Izan y Yolanda se fueron a bañar, pues ese día hacía calor y fue de los poquitos en los que se pudo usar la piscina. El resto del día, lo dedicamos a descansar y disfrutar del barco y de la animación del mismo, pero antes de partir hacia Córcega hice unas fotos más de la capital de Cerdeña.
Por la noche tocaba el espectáculo "sabor latino" en el gran teatro.
Santa María de Castello desde el barco.
Barrio de Castello desde el Grand Celebration.
Antes de finalizar os dejo nuestro vídeo de Cagliari.



viernes 13 de mayo de 2011

Miércoles 27 de Abril 2011-Día 4-Sicilia

Al igual que el día anterior, no bajábamos del barco hasta las 13:00 horas, por lo que la mañana la dedicamos a descansar.

Mapa de Sicilia.
Después de comer, tocamos por fin tierras italianas, más concretamente atracamos en Trapani, en la isla de Sicilia, donde un autobús nos trasladó en más o menos 30 minutos a Segesta.

El templo de Segesta desde el aparcamiento.
Situada en medio de un paraje eminentemente rupestre, la antigua ciudad griega de Segesta parece tutelada por los rebaños de pastores.

Izan en los aledaños del templo.
¿hace falta explicar que es esto?
Paisaje divisado desde el templo.
Cuenta la leyenda que la antigua capital del pueblo elymi fue fundada en las colinas verdes y onduladas de la zona de Castellammare del Golfo a manos de los refugiados de Troya. Segesta mantuvo combates constantes con Selinunte y sufrió frecuentes ataques. Sin embargo el majestuoso templo dórico sobrevivió al saqueo y a la destrucción de la época; hoy permanece erguido y solitario en un promontorio frente al monte Barbaro. Dicho templo, construido en el s.V a.C., posee 36 columnas que soportan los frisos dórico con metopas y triglifos, y unas medidas de 61×26 metros de largo. La falta de elementos arquitectónicos en el interior del mismo hace pensar a los arqueólogos que la construcción se vio interrumpida por la guerra con Selinunte. Es uno de los templos griegos mejor conservados. La entrada al recinto del templo cuesta 6€, pero yo si fuera vosotros intentaría "acoplarme" a algún gran grupo de gente y entraría sin ticket, pues nadie nos pidió el mismo y podríamos haber entrado gratis.

Yolanda e Izan frente al templo.
Como íbamos justos de tiempo, tras la visita al templo nos dirigimos a Erice, sin más tiempo para visitar el resto de Segesta. No obstante, os dejo unas líneas sobre lo que no pudimos ver por si a alguien le interesara...

 Madre e hijo en el acceso al templo.
El templo de Segesta.
La ciudad de Segesta se construyó más arriba, en lo alto de la montaña, donde yacen hoy las ruinas de algunos edificios y un teatro bien conservado del s. IIIa.C., en cuyo escenario se representan tragedias griegas clásicas en veranos alternos. El semicírculo de 63m. de diámetro excavado en lo alto del monte Barbaro posee una curiosa orientación del escenario, hacia el norte en contra de lo habitual en los griegos, lo que puede deberse a las vistas sobre el mar y las montañas. El Teatro es también uno de los mejores conservados en Sicilia.


Justo encima de Trapani, a casi 1.000 metros de altura se encuentra nuestro segundo destino dentro de Sicilia, Erice (pronunciado eriche). Esa altura más la niebla y el viento hace necesario e imprescindible la manga larga incluso en verano, y en invierno ropa de abrigo.

Plano de Erice.
La esplendorosa Erice encaramada en lo alto del Monte San Giuliano, es una hermosa y antigua ciudad que reúne muchos rasgos sicilianos, urbanismo normando y organización árabe. Siguiendo un plano triangular, la ciudad ha mantenido su carácter medieval en sus elementos arquitectónicos: calles empedradas, bellas murallas, casas de piedra con portales decorados, plazas pequeñas y espacios abiertos con numerosas iglesias.

 Callejeando por Erice "bajo" la intensa niebla.
Si la niebla lo permite (casi todos los días esta cubierta por la niebla. Si ese es el caso creo que es mejor no subir), y los ojos se esfuerzan, la vista desde lo alto de Erice, permitirá alcanzar Túnez o el Etna, este no fue nuestro caso, tal y como podéis comprobar en las fotos. Sin mirar tan lejos Trapani se abre al mar en las faldas de la montaña, pero nosotros tampoco pudimos divisarlo. Y por el otro costado Valderice, el valle que se abre hacia el golfo Castellammare, más de lo mismo, con niebla imposible. No tenemos vídeo de Erice porque no se veía ni a dos metros. De haberlo sabido hubiéramos preferido quedarnos en Trapani.

Trapani desde Erice si la niebla no lo impide como a nosotros.
Calles medievalesempedradas.
Las empinadas cuestas os harán trasladarse con la imaginación al Medioevo. Las angostas callejuelas son como un laberinto de postales vivientes. Visitamos muchos sitios (exteriores) como la Piazza Umberto, Iglesia Santa Maria della Asunta, Museo Cordici, Castillos Pepoli, Castillo de Venere, Piazza San Doménico, iglesias de San Giuliano y San Martín, entre otros, pero no pudimos apreciar la belleza de casi ninguno de ellos. Pese a ello, os dejo unas líneas de lo más importante de este bello pueblo medieval italiano.

La iglesia de la Anunciada (1314) está cerca de Puerta Trapani. Fue construida por voluntad de Federico de Aragón en el siglo XIV con finalidad defensiva como se puede ver de su forma sólida y de las almenas que la decoran. Desde el campanario cuadrangular de tres pisos, con monoforas en el primero y ajimeces en el los demás, se podía controlar el golfo de abajo, pues fue construido como torre vigía.

La niebla tapaba la catedral, así que he buscado una foto en la red.
El exterior se ha modificado muchas veces y del estilo originario sólo quedan las dos puertas. El maravilloso florón hoy es escondido en parte por un porche añadido un siglo más tarde. El interior de estilo neogótico dieciochesco es dividido en tres naves por pilares sustentados por bóvedas de crucería. En las naves laterales hay muchas capillas de diferentes épocas.

Museo Comunal “Antonio Cordici” - Situado en el interior del Ayuntamiento en plaza Umberto I, el museo guarda restos arqueológicos, estatuas y telas. Merecen particular atención el grupo escultórico de la Anunciación de Antonello Gagini (1525) y una pequeña Cabeza de Venus Ericina en marmol. La calle en frente del museo, Via Cordici, llega hasta la Plaza de Santo Domingo delimitada por la homónima calle y edificios estupendos.

Puerta de un edificio.
Castillo de Venus - En la extremidad sur-oriental del monte y con una vista muy bonita sobre el mar y la llanura de abajo está el Castillo de Venus que en su forma actual data de la época Normanda. Pero su historia empezó mucho más tiempo atrás, cuando Eneas construyó en este lugar un templo y lo dedicó a su madre Venus. Desde entonces el culto de la Venus Ericina se difundió en todo el Mediterráneo.

En época normanda se construyó sobre las ruinas del templo, con sus mismas piedras, una fortaleza ceñida de una muralla muy poderosa y protegida por las Torres del Balio que comunicaban con el castillo a través de un puente levadizo. La aspillera sobre la puerta de ingreso enriquecida por el blasón de Carlos V de España y por una estupenda ajimez confirma su carácter defensivo.


Foto d"robada" del castillo de Venus.
Jardín del Balio - El jardín del Balio circunda el Castillo de Venus y las Torres del Balio, construidas en época normanda para defender el castillo. El nombre de las torres y del jardín proceden del nombre del gobernador normando, llamado “el bajuolo”, que vivía allí. El panorama tanto hacia el Monte Cofano como hacia Trapani y las Egadi es maravilloso.

Muralla Elimo-púnica - La poderosa muralla elima (siglos VIII-VI a.C.) ciñe el lado noreste de la ciudad, el único que era expuesto a posibles ataques y mide unos 700 m. A los bloques más antiguos de la parte baja se añadieron en las épocas siguientes unos bloques más pequeños para alzar la muralla que tenía torres de avistamiento, un recorrido muy estrecho y pequeñas aberturas para el paso de las personas y tal vez de provisiones. La parte que se ha conservado mejor es la que está a lo largo de Via dell’Addolorata, desde Puerta Carmine hasta Puerta Espada.


Iglesia de Santa Orsola - Construída en 1413, la Iglesia de Santa Orsola sigue guardando en la nave principal la estructura originaria a bóvedas de crucería con nervaduras. Allí se guardan los grupos escultóreos de los Pasos (siglo XVIII), llevados a hombros en procesión el Viernes Santo.

Es posible utilizar el teleférico para llegar a Erice desde Trapani. Para más informaciones: www.funiviaerice.it

Las suntuosas pastelerías de las calles de Erice son famosas por la elaboración de dulces de almendra y mazapán que antiguamente sólo se elaboraban en el convento.
Otro producto típico de Erice son las Frazzate, alfombras artesanales confeccionadas por mano de obra local.
Erice, pese a esa molesta niebla, es tremendamente turístico y está repleto de tiendas de souvenirs, hoteles y restaurantes.

A las 17:30 nos dejaron frente al barco, en el puerto de Trapani, pero como éste está casi dentro de la ciudad, nos dio tiempo a pasear un poco por sus calles, una hora aproximadamente, por lo que no pudimos conocer todos los monumentos importantes de esta ciudad de Sicilia.

Plano de Trapani.
La ciudad de Trapani, de poco más de 70.000 habitantes en la actualidad, se construyó en un promontorio estrecho y torcido (de ahí el nombre, que deriva de la voz griega trepane, hoz) que se adentra en el mar frente a las islas Égades.

Panorámica de Trapani desde el barco.
Catedral de San Lorenzo.
En la foto, la punta extrema de la ciudad; entre dos mares, el Tirreno y el Mediterráneo, por donde pasaron griegos, árabes, normandos y españoles dejando cada uno su aportación, su influjo… Aquí, se conjuga una mezcla de Románico, Barroco, Liberty… que se materializa en sus señoriales palacios, las fachadas de sus iglesias y cualquier otro edificio de su casco antiguo. Otro vestigio de la presencia española: Las procesiones del Viernes Santo, muy similares, a las de cualquier ciudad de España como la procesión de la Addolorata, la antigua Drepana, denominada así por los griegos por su la forma de hoz donde se asentaba el asentamiento.

Fuente frente a la iglesia de san Agustín.

Torre del Reloj.
Iglesia de San Agustín.
Palacio Senatorial.
En nuestro corto paseo sólo pudimos ver los exteriores de la Catedral de San Lorenzo, que se construyó en el siglo XVII sobre un precedente edificio del siglo XIV; la Torre del Reloj, del siglo XII situada en una de las calles más atractivas de la ciudad; junto a esta torre, el Palacio Senatorial, donde se encuentra el Ayuntamiento de Trapani .Si nos fijamos en la foto, podremos ver su magnífica fachada barroca en dos niveles con columnas y dos grandes relojes. En la parte superior y en el centro la estatua de la Madonna de Trapani, de gran veneración. A su lado, S. Giovanni y S. Alberto, patrono de la ciudad; y por último la Iglesia de San Agustín, del siglo XVIII donde destacaría su rosetón, de arcos empotrados cruzados.

Uno de los edificios frente al puerto.
Eso fue todo, pues a las 18:30 teníamos que subir a bordo, asearnos y cenar, pues teníamos el primer turno (20:00h.). Después de cenar nos lo pasamos en grande con la actuación del mago Roberto Varas, que tenía tanto de mago como de cómico. Prontito ese día a dormir porque al día siguiente tocaba madrugar bastante.

 
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